aceite de palma

El aceite de palma

Desde hace décadas, el aceite de palma es uno de los ingredientes más utilizados en la industria alimentaria; pero en los últimos años, muchos han sido los medios que han hecho pública la controversia que hay en torno a su uso. Tanto para los beneficios como para los inconvenientes que supone su utilización, existe evidencia científica; y haciendo uso de la misma, en este espacio vamos a conocer las características de este producto y sus efectos, reales y potenciales, sobre la salud.

Conforme un artículo publicado en el año 2000 por la autora Olga L. Mora G. y colaboradores acerca del aceite de palma y la nutrición humana, su composición se basa en un 50% de ácidos grasos saturados (principalmente el ácido palmítico) y en un 50% de ácidos grasos mono y poliinsaturados (más saludables), apenas contiene colesterol y es fuente de vitamina E y carotenos (precursores de la vitamina A).

https://publicaciones.fedepalma.org/index.php/palmas/article/view/749/749

Atendiendo a su composición, podríamos decir que en comparación con otros aceites como el de oliva o el de girasol, el de palma contiene más proporción de grasas saturadas; que como ya es sabido, si son consumidas en exceso acarrean efectos negativos sobre nuestra salud como la obesidad y la aparición de placas de ateroma en el sistema vascular. No quiere decir esto que sean nutrientes que debamos excluir de la dieta, ya que las grasas saturadas cumplen una función plástica (de mantenimiento de estructuras corporales) y son necesarias para el metabolismo hormonal; pero sí debemos controlar que su ingesta no supere en ningún caso el 10% de la grasa total consumida (cantidad recomendada por la OMS y la Federación Española de Sociedades Científicas de Nutrición) a fin de reducir su impacto negativo.

Por otro lado, en los últimos años ha surgido entre los profesionales de la salud la tendencia a recomendar la sustitución en la dieta de las grasas saturadas de origen animal por las de origen vegetal. Esto es porque las primeras aumentan de manera más notable el riesgo de padecer patologías cardiovasculares; mientras que las segundas, a pesar de aportar las mismas calorías, poseen ácidos grasos insaturados de mayor calidad y beneficio para la salud. Sin embargo, los expertos no recomiendan cualquier tipo de grasa vegetal; ya que como recalca la Fundación Española del Corazón, mientras que el aceite de oliva virgen ayuda a reducir el riesgo cardiocirculatorio (comprobado en el estudio PREDIMED), el aceite de palma puede aumentarlo.

http://www.fundaciondelcorazon.com/corazon-facil/blog-impulso-vital/3020-aceite-de-palma-icomo-afecta-su-consumo.html

En cuanto a la vitamina E que aporta el aceite de palma, el artículo de Olga L. Mora G. señala que el 30% de la cantidad que presenta en crudo, se pierde durante su procesamiento; y que los carotenos que contiene (compuestos antioxidantes) prácticamente desaparecen si el aceite se somete a un proceso de refinado. Sin embargo, los autores también muestran en el artículo la existencia de estudios que han probado la validez del aceite de palma en crudo como fuente de vitamina A en la prevención de enfermedades causadas por la carencia de dicha vitamina. Así, en países como la India o Colombia, en los que es común el déficit de esta vitamina; se usa el aceite de palma como fuente de vitamina A, ya que se ha probado su eficacia en comparación con otras fuentes como el aceite de hígado de bacalao.

La Fundación Española del Corazón, en referencia al aceite de palma, también hace distinción entre tres productos: la grasa de palma, el aceite de palma y el ácido palmítico. En primer lugar, la grasa de palma es la que se utiliza como ingrediente en la producción industrial de alimentos procesados. Un 70% de su composición se basa en ácidos grasos saturados, de ahí que se desaconseje y se quiera restringir su uso, por el riesgo cardiovascular que podría conllevar su ingesta. En segundo lugar, el aceite de palma se obtiene sometiendo la grasa a un proceso de refinamiento, por el cual pierde la mayoría de los nutrientes beneficiosos que pudiera contener en un principio. Y por último, el ácido palmítico, que supone la mitad de la composición del aceite de palma; se trata de un ácido graso saludable que incluso podemos encontrar en productos de la fisiología humana como la leche materna. El problema es que si se consume una cantidad superior a 8 gramos deja de ser saludable, ya que pasaría a incrementar la cantidad de colesterol en sangre.

Bollería industrial, uno de los grupos de alimentos procesados con más aceite de palma (web Pixabay)

Pero, ¿cuáles son los efectos del aceite de palma en la salud? Pues bien, según el artículo mencionado, los efectos de su consumo se manifiestan principalmente sobre dos aspectos: los radicales libres y el perfil lipídico. Respecto a los radicales libres, se han realizado ensayos con ratas que han sido alimentadas con aceite de palma y tratadas con agentes cancerígenos, que como resultado han obtenido un retraso en la aparición de cáncer respecto a otras ratas que también habían sido tratadas con sustancias cancerígenas pero no alimentadas con este aceite. De esta manera, podríamos hablar del aceite de palma como un alimento con poder antioxidante y por consiguiente, con un cierto efecto protector ante enfermedades asociadas con la oxidación de radicales libres como el cáncer. En cuanto al perfil lipídico, hay divergencia de opiniones. Por un lado, hay investigaciones que hablan de los efectos antitrombótico (disminuye la síntesis de tromboxanos y aumenta la de prostaglandinas) e hipocolesterolémico del aceite de palma; y por otro, estudios que han demostrado una peor calidad del perfil lipídico y un aumento del colesterol en personas con una ingesta elevada de aceite de palma. La Fundación Española de Nutrición se posiciona, y está de acuerdo con sus efectos hipercolesterolémicos, que podrían suponer un grave riesgo para la salud, ya que favorecen la arteriosclerosis. Dicho organismo, también manifiesta que el ácido palmítico se asocia con alteraciones de la flora del intestino.

http://www.fen.org.es/blog/aceite-de-palma-y-salud/

Entonces, si se conocen los efectos negativos que puede ocasionar un alto consumo de aceite de palma y sus riesgos potenciales para la salud humana, ¿por qué se sigue utilizando en tantos productos y sin apenas limitaciones? Esto es debido a la rentabilidad industrial que supone (tiene cierto poder conservante y mejora la apariencia, sabor y textura de los productos) y a la falta de pruebas suficientes,  en lo que a seguridad alimentaria se refiere, que puedan determinar la legislación de su uso.

Lucía Pérez Rodríguez

 

ARTÍCULOS

https://publicaciones.fedepalma.org/index.php/palmas/article/view/749/749

http://www.fundaciondelcorazon.com/corazon-facil/blog-impulso-vital/3020-aceite-de-palma-icomo-afecta-su-consumo.html

http://www.fen.org.es/blog/aceite-de-palma-y-salud/

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