El efecto protector de las frutas

En los últimos años, las enfermedades crónicas no transmisibles han experimentado un importante aumento en su prevalencia; lo que ha llevado a la comunidad científica a investigar los factores determinantes de este tipo de enfermedades.

Según la revisión de Araya H., numerosos estudios epidemiológicos han demostrado una menor incidencia de estas patologías en personas con un elevado consumo de frutas en su alimentación; lo que ha llevado a los investigadores a querer estudiar la relación entre alimentación y salud, así como las propiedades funcionales y el valor nutricional de estos alimentos, que parecen disminuir el riesgo de padecer determinadas enfermedades y por lo tanto ejercer un poder protector sobre la salud.

Por otro lado; Avello M. en su publicación de 2006 acerca de los radicales libres y los antioxidantes naturales, explica que son muchas las evidencias que asocian los radicales libres y otras especies reactivas con nuestro equilibrio homeostático. La autora recalca que estas especies reactivas están constantemente actuando en nuestro organismo y que son fundamentales para nuestras células, pero que su acción debe estar firmemente controlada por una acción antioxidante, a fin de evitar efectos negativos. Son las sustancias antioxidantes, las encargadas de neutralizar este exceso de actividad de los radicales libres y otras especies reactivas asociadas, de ahí la importancia de su consumo a través de la dieta.

Gráfico: frutas antioxidantes (web Pixabay)

En un artículo de Robles-Sánchez M. sobre el potencial antioxidante de las frutas; se habla de que este grupo de alimentos, gracias a su amplio contenido en vitamina C, E y carotenoides, constituye una de las fuentes exógenas más importantes de antioxidantes naturales. La vitamina C es el principal antioxidante celular hidrosoluble; y con su acción, sirve como defensa frente el estrés oxidativo y disminuye los niveles de proteína C-reactiva, marcador de inflamación. La vitamina E, antioxidante liposoluble, previene y modula las reacciones de oxidación, sobre todo de las lipoproteínas de baja densidad (LDL). Y finalmente, los carotenoides neutralizan radicales libres.

De igual forma, un estudio publicado en 2007 por Botero M. y colaboradores acerca de la capacidad antioxidante de 15 frutas tropicales, también contribuye a la evidencia de la importante actividad antioxidante que poseen estos vegetales, que pueden ayudar a prevenir patologías asociadas al daño oxidativo que producen los radicales libres como el cáncer, el alzheimer y las enfermedades cardiovasculares.

Por todo ello, las frutas se consagran como alimento fundamental para nuestra dieta, por lo que su consumo debe ser mantenido por todos y potenciado por los expertos con el fin de mantener un estado saludable y prevenir posibles desviaciones de salud.

 

ARTÍCULOS

https://search.proquest.com/openview/5ee9d42609348dcf70c5b6f650b233d6/1?pq-origsite=gscholar&cbl=2032499

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0718-04622006000200010&script=sci_arttext

http://www.redalyc.org/html/339/33932403/

http://revistas.utp.edu.co/index.php/revistaciencia/article/view/6181

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